Sueña despierto. Una pesadilla lo persigue.
Jirones del naufragio dan principio al derrotero onírico.
Sueña despierto/dormido
y es su propia sombra
imprimiendo el ritmo.
Él, nada puede hacer para detener
la caída
hacia ese infierno tan temido
tan deseado.
Así lo ha querido.
Sólo la brisa suave, de una pequeña vitrola
movimiento sutil e insurgente,
lo devolverá a su antigua inocencia.
Ink (tinta), parte de la película que inspiró este texto.
“La espiral descendente es esencialmente una reacción en cadena. Una cosa engendra la siguiente.Un hombre tiene una debilidad y se siente defectuoso. Esto lo hace imperfecto y esta imperfección lo lleva a la culpabilidad. La culpa le hace sentir vergüenza. La vergüenza se compensa con el orgullo y la vanidad. Cuando el orgullo se quiebra, entra en desesperación conduciéndolo a la destrucción, que se convertirá en su destino. Algo tiene que detener el flujo.”
parte del texto del trailer
Antes que nada les cuento que quien me acompaña en la foto que antecede, es mi fiel y archienemiga de siempre, Doña Monina, la reina de la casa, según mi madre adoptiva. Yo la observo cuando la acaricia, o la muy cretina, la gata, no mi madre, se le sube a la falda y le ronronea vaya a saber que cosas. A veces pienso que me critica sutilmente. Bueno lo cierto es que me muero de celos, porque yo también quisiera subirme a su falda, y recibir esos mimos, no es que no me de mimos, simplemente que por mi tamaño yo no tengo cabida a ese tipo de demostración afectiva.
Me olvidaba me llamo Aurelio, nombre que algunos le provoca risa, o esa cosa que hacen los humanos cuando algo les gusta o no les gusta pero que disimulan muy bien, entre dos extremos que se extienden por su face. Disculpen que utilice palabras en otro idioma, pero sucede que yo soy un can muy fashion y me gusta hacerme el inteligente. Cosa de la que se vanagloria mi hermano adoptivo y está feliz conmigo, porque cree que le hago caso en todo, en verdad el no sabe, que todo tiene un fin: la galletita con cereales, el hueso que él ya descarnó, el chocolate que me da a escondidas de su madre, mi madre adoptiva.
Pero si de algo he de alardear, es de mi bello pelo lustroso. Todos sin excepción, admiran mi negra pelambre, y yo digo que es que mi madre me da lo básico: mucho amor guaaauuu guaauuu; mucha avena puaj me la como igual; mucho arroz, creo que en cualquier momento me vuelvo chino, fijense bien en mis ojos; alimento balanceado, no me queda otra que comerlo y de vez en cuando carne, mmmmm, en esos días la quiero tanto como ella a mí. En fin verán no hay mucha ciencia pa’ mi pelaje lustroso; y eso que tampoco me quiere bañar porque dice, “hace frío”, en el verano me desquito. Mientras, cuando riega alguna plantita, intento morder el agua o arrebatar la manguera para jugar.
Ahora eso sí, hay que ver como se pone de loca, cuando le rompo algún objeto preciado, plantas, tierra, o macetas. Se re-enoja como dicen los chavales, porque habrán escuchado como hablan con las re adelante en todo.
En fin no puedo quejarme, sólo una cosa me angustia y me da un poco de melancolía y es que no me dejan salir a jugar a la calle con mis cumpas de cuatro patas y yo quiero, porque estoy seguro que saben muchas cosas. Igual no me quejo, tengo comida, un lugar calentito donde dormir, cariño de todos los que llegan por aquí y no me tienen atado a una cadena, sé que cuando crezca un poco más y no sea tan ingenuo me dejarán salir a jugar con los otros canes. Por ahora, saco la furia haciendo mis necesidades por todos lados, y ahora que aprendí a levantar la pata, no dejo árbol, piedra, tapia o planta sin mi tan preciado orín.
Suficiente por hoy, ya he dicho demasiado y temo parecerme a los humanos, cuando se les da por hablar, de lo que sea y aburrirlos.
Saludos perrunos
Desparramadas en la cocina, ollas. Al borde de la cama, yo, con las rodillas descubiertas, los pies desentendidos. Apresurada, somnolienta, para que no entre en fuga, convoco la tinta y el papel sobre mis muslos. Ritual enajenado.
Afuera hace frío, los papeles se pierden entre las sábanas.
Viajo a la cocina, a mis ollas… una grande otra pequeña que he de llenar con agua de lluvia y añoranzas.
El recuerdo de mi abuela adoptada, pasa a través de mí, como un film. La abuelita, como le decíamos, está parada junto al fuego al pie de su cerro, cocinando en una olla de hierro, el alimento para todos nosotros, nosotros que somos extranjeros a su mundo, y no tanto, nosotros que estamos ávidos de verde, arroyos con vertientes naturales, cascadas altísimas que nos invitan a lanzarnos de cabeza y caballos domesticados, para que torpes como éramos, pudiéramos montarlos sin caernos y con poco temor.
Ella, cocina caldos sabrosos, condimentados con paciencia. Ella sabe, que cada cosa tiene su tiempo, lo aprendió viviendo en ese pequeño paraíso natural.
El recuerdo se esfuma y parada frente a las ollas, mis ollas, anhelo volver verla, y pedirle que me enseñe a cocinar esos caldos, que nos entibiaban el alma y nos devolvía como hijos naturales, a la madre tierra.
No, no cierres la puerta, que los rayos del sol entren a la casa, bañen y resplandezcan los bordes de la mesa.
Me siento al borde de la cama, comparto mi caldo.
Una sonrisa se enciende.
**
la imagen fue tomada del Banco de Imágenes Gratuitas

No sé por donde empezar, no sé si decir o no, y sin embargo aquí estoy, doblegando el teclado a falta de tu presencia.
No sé.
¿Qué ha sido de vos en todo este tiempo?, ¿estás bien, o si simplemente estás?.
Por mi parte, la tarea cotidiana de olvidarte ha sido casi imposible, y digo casi porque a veces he logrado por días no pensarte, no tenerte presente, pero una ráfaga de aire siempre se empeña en traerte de algún modo y entonces…
¿no habrá otro espejo para estos ojos míos?, ¿será que sólo querré los tuyos por siempre?, ¿será que caí en lo que no fue, lo que pudo ser y me quedé tejiendo ilusiones en una urdimbre invisible?
No sé. Quizá yo ya no esté en tus días, en tus pensamientos y tal vez ni siquiera en tu corazón, pero… ¿qué es esta fuerte sensación que tengo, de saber que en otra parte, no muy lejos, me estás pensando con fuerza?
y como por arte de magia volver a verte
y…
Encontrarte
caer al mundo de los sentimientos guardados
darlos vueltas como a las páginas de un libro
repasar lo bello, lo dulce
la alegría del encuentro.
releer mis rabietas,
mis enojos,
saberme tonta / grande
temerosa, vergonzosa y sin embargo…
seguir amándote
Caer
en tus ojos
rozar tus labios con un saludo contenido
sonreírle a tu corazón
para que sepa de este amor
que mis manos te alcancen
y logren desnudarnos de máscaras
Caer
Encontrarte
detenida, inmóvil
intentar que el corazón no se vaya
y que el tiempo, desintegrado
cuando alcanzo tu mirada
sea refugio de amantes
de todos los amantes,
y vueltos al mundo
puedan/podamos
recorrerlo tomados de la mano
Encontrarte, otra vez, aquí… dentro de mí















dejan su huella